Descubriendo a Dalí

Dalí nace en Figueres en 1904, y lo que muchos no saben es que desde su nacimiento estuvo condenado a ser el genio surrealista y extravagante en el que se convirtió. Nueve meses antes de su nacimiento moría su hermano, el cual también se llamaba Salvador Dalí. El hecho de que sus padres le pusieran el mismo nombre que a su hermano se interpreta (y de hecho así lo explicaba él) en el sentido de que al no asumir su muerte, quisieron reemplazarlo al nacer él, de manera que era como si no hubiesen perdido a un hijo.

Así, durante su infancia, sus padres le llevaron a la tumba de su difunto hermano para explicarle que él era una especie de reencarnación, que Dios lo había enviado para compensarles la muerte de su hijo perdido. El pequeño Salvador ya era lo sufcientemente mayor para entenderlo y como para que eso le dejase una huella imborrable.

Como pueden comprender, este es un dato que a pesar de ser poco conocido resulta revelador para entender la personalidad del artista, que pasó toda su vida intentando demostrar que él no estaba muerto. Que vivía y además lo hacía de una forma poco convencional y ciertamente única, diferente de todos los demás y, por supuesto, de su hermano; tan único que no podía ser la copia de otra persona, puesto que era original en todos los sentidos de la palabra.

Recientemente visité la que fue su casa en Portlligat (Cadaqués, Girona), hogar que compartió con su esposa y musa Gala durante los años que vivió en España, y que actualmente es un museo que permite a los visitantes conocer un poco más a esta enigmática figura. Durante la visita, se les muestra a los turistas (en su mayoría franceses, dada la proximidad con el país galo) videos del propio Dalí hablando de su legado o simplemente de sí mismo. Si uno es observador, y profundiza en sus palabras y en su obra, podrá comprobar cómo Dalí quiere decir mucho más de lo que parece.

El matrimonio recibía muchas visitas de amigos, en su mayoría famosos y artistas, pero ninguno podía alojarse allí

En esta casa hay muchos datos curiosos en esta casa, como por ejemplo, que el dormitorio principal de la pareja es el único que hay en la vivienda. Esto no deja de ser llamativo porque el matrimonio recibía muchas visitas de amigos, en su mayoría famosos y artistas, pero ninguno podía alojarse allí, porque a pesar de la gran dimensión de la finca no existían mas dormitorios. Del mismo modo se excluía la descendencia porque, tal como dijo Dalí, los hijos no le interesaban.

En el mencionado dormitorio había dos cuartos de baño, uno de ellos un tocador recubierto de espejos por todas las paredes dispuesto expresamente para acicalarse. Pensarán, ¡qué suerte tenía Gala! un tocador con espejos, cepillos de pelo de todo tipo, cosméticos etc. Pues no, el tocador era de Salvador. Toda la casa está decorada con flores siemprevivas en amarillo, las favoritas de Gala, que son cambiadas cada mes por los encargados del museo de Portlligat.

Volviendo a su origen, Salvador Dalí estudia en la Residencia de Estudiantes en la que conoció a Federico García Lorca, Pepín Bello y Luis Buñuel. Con el primero de ellos mantuvo una relación que traspasó los límites de la amistad, aunque no fuera expresamente reconocido por él, dato que hace que sorprenda aún más la extraña relación que mantuvo con el régimen franquista años después.

Con el último compartió mesa en los cafés de París y comenzó a idear Un perro andaluz. Así se muestra en Midnight in Paris, con un Dalí interpretado por Adrien Brody (Woody Allen, 2011) No les voy a engañar, mi inquietud por la persona de Dalí surgió viendo esta película, fueron los minutos en los que más me reí y con los que me sigo riendo. Y es obvio, tras ver su casa de Cadaqués, que Allen también conocía a la perfección al personaje y había visto sus videos caseros y entrevistas.

Es curioso que, a pesar de que el tiempo que pasó en París fue una etapa que marcó enormemente al pintor, en su casa de Portlligat no existe ni rastro de la misma. Incluso cuando existe una habitación especialmente curiosa como es el vestidor, que Gala decoró con fotografías de su marido en compañía de personajes famosos o que le habían marcado, y en la que no hay ni una sola foto de la Residencia de Estudiantes ni de ninguno de los amigos que en ella conoció. Probablemente, esto se deba a esa mencionada y peculiar relación de Dalí con la dictadura, que le impediría revelar su amistad con detractores del régimen, pero esto son sólo conjeturas de la que escribe estas líneas. Entre esas fotografías se reconocen rostros como el del Zar Nicolas II, (tengan en cuenta que Gala era rusa), Coco Chanel, Gregory Peck o Ingrid Bergman.

En su casa de Portlligat no existe ni rastro de la etapa que pasó en París

Cuando uno ve las fotografías del vestidor, comprende enseguida que en su vida, Dalí se rodeó de gente influyente tanto en el panorama artístico como en el político. En la capital francesa Dalí conoce además a Gala, la mujer que marcará su obra y su vida entera, hasta el punto de que al morir ella en 1982, Dalí abandonará su casa de Portlligat y se traslada al castillo de Púbol, huyendo de los recuerdos.

Poco después de dejar París, Dalí y Gala viajan a Nueva York y Hollywood, en donde Salvador trabajaba junto a Alfred Hitchock o los hermanos Marx. Tal y como se aprecia en la película de Woody Allen, Dalí forma parte de un grupo intelectuales que experimentan con sus obras y que crean con una imaginación sin límites. Todo esto nos vuelve a chocar con esa tendencia franquista que se alejaba de las ideologías que dominaban la esfera del espectáculo. ¿Acaso Dalí escondía su verdadera tendencia detrás de los muros de su refugio de Cadaqués? Desde luego allí vivía alejado de toda la sociedad, solo rodeado por pescadores y por los habitantes del pueblo, lejos del núcleo artístico madrileño. ¿Les engañó a todos durante décadas para seguir gozando de la protección de la dictadura? En el fondo, si lo piensan con una mente algo maquiavélica, es el plan perfecto: convencer al jefe de que le guardas pleitesía cuando abiertamente te mofas de su figura, amparándote en que eres un artista fuera de lo común y con ideas delirantes.

Por eso, cuando recorría su casa, intenté buscar algún signo o detalle que me explicase por qué Dalí guardaba una fotografía junto a Franco como un trofeo en ese vestidor que parecía un álbum de fotos gigantesco. Y entonces, mientras veía una entrevista que le hicieron en televisión, pensé que toda su vida y su obra había estado presidida por el sarcasmo y la ironía. Fíjense en este ejemplo: durante un tiempo Dalí vivió obsesionado con una obra, La encajera, del pintor holandés Johannes Vermeer. Al estudiar el cuadro, Dalí descubrió que los trazos utilizada por el autor para plasmar la figura de la mujer coincidían con las dimensiones de un cuerno de rinoceronte y no con los propios de una silueta femenina al analizar la perspectiva utilizada.

Posteriormente explicó este estudio con las siguientes palabras: «había coincidido y alcanzado las curvas logarítmicas del cuadro que dibujaban exactamente unos cuernos de rinoceronte».

Dalí guardaba una fotografía junto a Franco como un trofeo en ese vestidor que parecía un álbum de fotos gigantesco

De esta manera versiona el cuadro haciendo una réplica del mismo, si es que se le puede llamar «réplica»… lo que pintó fue un lienzo salpicado por cuernos de rinocerontes (según él, la figura más perfecta de la naturaleza junto con la coliflor). Continuando con la obsesión que tenía con el autor y la obra cogió otra réplica del cuadro original y lo hizo atravesar por un verdadero cuerno de rinoceronte en el zoo de París.

Muchas personas habían abandonado ya la sala de proyecciones de la casa de Portlligat, pero a mí se me encendió la bombilla: ¿y si todo era postureo? ¿Y si realmente Dalí consideraba que el cuadro de la Encajera era el peor cuadro de la historia, una abominación? Y para decirlo veladamente, con el fin de que de que no le tachasen de hereje, siguió manteniendo su pose de personaje excéntrico y artista peculiar que sencillamente sentía admiración por los cuernos de rinocerontes, cuando lo que realmente quería decir era que el cuadro era tan sumamente malo que lo atravesaría con cualquier objeto punzante.

Si aún les cuesta imaginarse esta visión de la figura de Dalí, piensen en películas como Bienvenido Mr. Marshall, un largometraje que parodia las miserias de la ignorancia, de la necesidad y de la desesperación de la sociedad española durante la dictadura franquista, que logró pasar el corte de la censura; o la misma Torrente, fenómeno de taquilla, que representa un personaje en el cual se ve representada toda la idiosincrasia de una España no tan lejana. Ambas, con sus diferencias, no dejan de ser una sátira y crítica soterrada a la sociedad española de distintas épocas.

Tanto elogio resultaba tan burdo que no podía obedecer más que a un sarcasmo extremo

Algo así puedo sospechar que le pasaba a Salvador Dalí: se metía con todo y con todos, se burlaba del mundo hablando de petróleo en Televisión Española e incluso se burlaba del mismísimo Franco cuando hablaba del régimen. Y es que tanto elogio resultaba tan burdo que no podía obedecer más que a un sarcasmo extremo.

De los españoles, por ejemplo, decía: «Es tiempo de reconciliación y que todos tengan conciencia de que España es el país más importante del mundo. Cuando los españoles contesten todos a coro lo mismo, entonces España estará realmente unida». ¿De verdad pensaba esto? ¿o se estaba burlando de todos y especialmente de los que creían que todo un país debía tener una sola ideología política?

No tengo respuesta para todas estas preguntas, y seguramente para los expertos en arte esto no será relevante, puesto que el legado de Dalí va mucho más allá de su ideología. Sin embargo, no deja de inquietarme, puesto que su obra traspasó los lienzos y hasta su propia casa era una extensión de su ingenio. Era cargante, eso no lo discuto, y habrá quien se ría (de él, o con él, según lo interpreten) al escucharle o bien quien no aguante ni cinco minutos.

Pero de una forma o de otra, les invito a que conozcan un poco más a este artista español que, sin embargo, hablaba siempre en francés (quién sabe si por que el catalán estaba vetado en esa época), y que para ello no tengan prejuicios.

Acérquense a Cadaqués, a Portlligat, a Figueres. Conózcanlo sin prejuicios y sepan algo más de nuestra historia