Otoño IV

Hola a todos, y bienvenidos a nuestra fiesta de cumpleaños. Tal día como hoy hace un año solar, vino al mundo terrae. En este número de otoño, celebramos el primer aniversario de esta criatura a la que desde el equipo vemos crecer cada día con el orgullo de un padre. O de una madre.

Porque, en efecto, este ejemplar es más femenino que nunca. Por primera vez en nuestra breve trayectoria, el número de colaboradoras es mayor que el de colaboradores. Durante esta aventura, hemos constatado un hecho curioso que, no por generalizante, deja de ser cierto. Mientras los hombres tienden a ser más audaces a la hora de colaborar y expresar sus ideas, las mujeres a menudo se muestran más dubitativas, y en ocasiones valoran sus propios artículos por debajo de lo que en realidad ofrecen, que suele ser mucho y de gran calidad. No queremos ofender con esto a nuestros magníficos colaboradores masculinos, sino destacar a nuestras chicas. En la redacción estamos muy contentos de que cada vez más mujeres se atrevan a dar el paso de transmitir a todos los lectores sus conocimientos y su pasión.

Puede que la dura autocrítica de las colaboradoras eventuales tenga algo que ver con la presión de la realidad que las rodea. Las mujeres, y todos nosotros, nos enfrentamos día a día con algunos hechos innegables. Hace poco, un conocido entrenador de fútbol, al ser cuestionado por el juego agresivo de su rival, aseguró que “el fútbol no es para señoritas”. En muchas culturas, las mujeres son vistas como sujetos de menos derechos y libertades, una idea de inferioridad camuflada bajo el amplio manto de la diferencia. Y en la nuestra, muchas trabajadoras siguen cobrando menos que sus homólogos masculinos por realizar el mismo trabajo, y son víctima de acosos, comentarios malintencionados y bromas de mal gusto. Además, se ven obligadas a romper ese techo de cristal que les impide ocupar los altos cargos en la medida que sus méritos reclaman. A lo largo y ancho del mundo, donde quiera que haya un conflicto bélico o humanitario, la situación para ellas es siempre un poquito más complicada. Por tanto, no conviene olvidarlo: en nuestro planeta, las mujeres tienen más dificultades que los hombres por el mero hecho de serlo.

En las últimas semanas, se ha convertido en viral la campaña Like a girl, un inspirador alegato en contra de la discriminación lingüística. El discurso de la actiz Emma Watson ante la Asamblea General de Naciones Unidas ha despertado gran admiración en las redes. Ellas no necesitan protección patriarcal ni condescendencia. Saben lo que quieren tan bien como los hombres, son tan valientes y decididas como ellos y no necesitan a nadie que les diga, aconseje o sugiera lo que tienen que hacer. Solo necesitan que la comunidad les permita partir de una línea de salida igualitaria real, no solo sobre el papel. La diferencia entre sexos es una obviedad, pero el hecho de que su existencia implique una diferencia de oportunidades es intolerable.

Volviendo a nuestra fiesta, en nuestro cumpleaños los regalos los ponemos nosotros, en forma de artículos. Para la ocasión, hemos puesto todo nuestro esfuerzo en preparar un número variado con dos artículos de propina respecto a lo que es habitual. También la pintora e ilustradora Paula Vallar ha querido sumarse al acontecimiento y nos ha regalado un pellizco de su arte, que podéis ver al pie de este editorial.

Todo el equipo está muy ilusionado con el proyecto, y esperamos poder celebrar muchos cumpleaños más. De momento, con la llegada del otoño, esa estación introspectiva y reflexiva, donde todo vuelve a su ser después de la locura del verano, os dejamos con nuestro número. Que lo disfrutéis.

"Otoño". Paula Vallar

“Otoño”. Paula Vallar