Un domingo cualquiera

Vengo a reivindicar con este artículo los domingos. Así de sencillo, redescubramos el Domingo.

Siempre ha sido el día de la semana en que la familia se reunía, ya que era el único en el que no se trabajaba. No solo eso, sino que por las mañanas aún es habitual quedar a tomar cañas o el vermut con los amigos antes de la comilona, como cualquier día de fiesta. Son días para salir de misa e ir a tomar un café o un chocolate con churros en un día de invierno, o ir al campo en verano.

Hay mil opciones, yo propongo una para un domingo cualquiera, en cualquier lugar del mundo.
Lo primero que tienes que hacer es levantarte. NO madrugues, eso nunca; los domingos está literalmente prohibido madrugar. Tampoco te levantes a las 3; aparte de que a tu madre no le gustaría (y te lo dirá si tiene ocasión), no desaproveches este maravilloso día; ahora verás la cantidad de cosas que puedes hacer un Domingo y no cualquier otro día de la semana.

Proseguimos. Levántate de la cama tranquilamente, sin despertador. Aprecia tu almohada y lo a gusto que estás en la cama. Puede que hayas dormido mal, no importa, tienes un Domingo por delante para recuperarte. Esos minutos son maravillosos, los disfrutas porque sabes que hoy no llegas tarde al trabajo.

El desayuno, con D de descanso, de desconexión, de disfrutar y de Domingo. Si ya de por sí es importante, un día como hoy es imprescindible, porque hoy no lo harás sólo para despertarte con la cafeína y poder sobrellevar el camino al trabajo, hoy lo harás porque te gusta desayunar. Haz un buen café, prepara tostadas, saca la mejor fruta que tengas en casa y siéntate a la mesa. A mí, personalmente, me gusta desayunar en el sofá mientras veo Friends, pero es una cuestión de aficiones.

El desayuno, con D de descanso, de desconexión, de disfrutar y de Domingo.

Si es un día especial, y un domingo siempre lo es, desayuna fuera. Ponte unos vaqueros, unas deportivas y baja a esa cafetería que tiene tan buena pinta y que nunca te da tiempo a probar. Da igual que esté lejos, tienes tiempo de sobra, y un paseo nunca viene mal. Pide un buen croissant y saboréalo porque hoy NO tienes prisa.

Ahora sal a la calle y llega hasta el kiosco más cercano, el de toda la vida, el que te comenta las portadas, lo mal que va el mundo y compra el periódico. Seguramente el resto de los días de la semana ya te han saturado con las noticias de última hora, con la crisis internacional del momento, con la disputa política del mes. Hoy no es un día para eso; hoy coge la sección de artículos de opinión, la de cultura, la cartelera y los deportes. Incluso, hoy es un día en que se permite leer la sección de cotilleos, la prensa rosa que habitualmente no te atreves a leer porque quieres mantener tu reputación de intelectual y de persona seria. Da un paseo por las calles casi vacías, con sus tiendas cerradas y con la gente caminando, por fin, sin prisas. Comprobarás así que el resto también está siguiendo estos consejos aunque no lo sepan.

Una vez ilustrado, vuelve a casa, es hora de hacer la comida. Tradicionalmente, los Domingos, en todos los hogares se solía hacer una comida especial. Especial no significa que pongas unas langostas o un arroz con bogavante. Que si te gusta me parece estupendo, pero lo que quiero decir con especial es que sea una comida que te haga ilusión. Puede ser pasta con carne a la boloñesa, lubina al horno o hamburguesas caseras con tus patatas favoritas. Simplemente se trata de que lo hagas con cariño para la gente a la que quieras. Y ahí va la segunda cosa importante de este día, tienes que compartirlo con tus personas favoritas, con tu familia o, si vives lejos de ellos, con los que compartas tu vida en este momento. Además hoy puedes saltarte la dieta, hoy puedes tomar postre y no sentirte culpable.

Como sobremesa, te recordaré que el domingo también es un día de película. Y en este caso tengo que decir lo mismo que con la comida, no es necesario que hoy veas la mejor peli del mundo cultureta, ni un clásico. Lo que hace falta es que veas una que te guste. Mejor dicho, que os guste a ti y a las personas con las que pases este día. Haz palomitas (lo sé, llevas todo el día comiendo, pero tómatelo con calma, ya casi hemos acabado), coge helado y siéntate en el sofá. Llora, ríe y disfruta de esa película que tan buenos momentos te ha regalado o que estás a punto de descubrir.

Ir al cine SIEMPRE es buena opción (y no sólo para el domingo, dicho sea de paso)

Si es buena época otra cosa que puedes hacer en vez de quedarte en el sofá es acercarte al cine. Ir al cine SIEMPRE es buena opción (y no sólo para el domingo, dicho sea de paso).
Ahora, si eres católico, toca ir a misa de ocho, con tu gente, y cuando salgas tomar algo mientras os ponéis al día. Puede ser el colofón perfecto para la semana y la mejor manera de empezar una nueva.

Si no, quédate comentando la película que has visto. Desmenuzándola o destrozándola con críticas si no te ha gustado.

Llama a tus abuelos, o a tus padres si hoy no los has visto, y cuéntales algo de tu vida. Aunque no te des cuenta, esas personas llevan toda la semana esperando tu llamada, probablemente desde la última vez que hablaste con ellos, y diariamente se preguntan si te irá bien, o si eres feliz.

El día se va acabando y es momento de volver a casa y preparar la semana. No sé si habrá dado resultado mi propuesta de Domingo, pero mi experiencia es que tras todo este día afronto la semana con ilusión. Y ojo, he sido opositora, con lo que quiero decir que cuando se acababa mi día de descanso solo me esperaban 6 días de encierro monacal en una habitación rodeada de códigos y apuntes.

Apuesto a que cada uno tiene su propuesta de cómo pasar un buen Domingo; de hecho, por ejemplo, no he incluido a todos aquellos que juegan a algún deporte, o que son aficionados y éste es su día para ir al campo; pero en un modo u otro espero que en algo os hayáis visto reflejados.

Que paséis un buen Domingo.