El héroe de las mil caras

Si en algún momento necesitas un héroe, el mejor consejo que puedo darte es que no te quedes con el primero que se presente. No valdrá un bravucón, musculoso y poco sesudo, con más interés por mostrar sus aptitudes personales que por la búsqueda del bien común; tampoco sirve un veterano caballero, en ocasiones engreído y prepotente y, en otras, demasiado ocupado para prestar su ayuda. No es más válido un guerrero nómada, traicionero e interesado, o un aprendiz de espadachín, pusilánime e inmaduro. Si en verdad lo que buscas es un héroe, no te será una tarea sencilla.

En un primer momento, tardarás en fijarte en él, pues no destacará por encima del resto. Aunque pueda darse el caso de que tenga capacidades extraordinarias que permanezcan ocultas, no serán estas las que lo harán destacar, pues ante todo el verdadero héroe no nace, sino que serán su viaje y sus gestas lo que lo vestirán como tal. Es, por ello, que durante los primeros momentos en él no veremos más que a otro joven granjero en un planeta lejano, a un hobbit en un agujero en el suelo, a un niño mago con una cicatriz en la frente o incluso el futuro rey de Dinamarca.

Este protohéroe vivirá tranquilo y seguro en su propio mundo y con su misma gente, ya sea en las altas clases o en la más humilde de las aldeas. Tal vez lo veamos caminar entre las calles como un personaje retraído y taciturno o a lo mejor altanero y orgulloso, pues en toda su vida no ha visto más allá de los muros que lo rodean. Sin embargo, el primer reto no tardará en aparecer y la aventura llamará, tal vez literalmente, a su puerta.

Ante este desafío, el héroe se mostrará reacio, pues debemos recordar que no es más que una persona normal y corriente. El temor a cambiar radicalmente su vida hace que se niegue en un primer momento a embarcarse en esta arriesgada aventura. Tanto la llamada como la consecuente negación del héroe puede ser muy variada y diferente en cada historia. Tal vez alguien le demuestre sus capacidades extraordinarias y este las niegue por temor o tal vez rapten a un ser querido y, en un primer momento, no tenga el valor suficiente para calzarse las botas.

Este protohéroe vivirá tranquilo y seguro en su propio mundo y con su misma gente

En sus deliberaciones, entrará en su vida un nuevo personaje que tendrá un papel fundamental en la historia del héroe, la figura del sabio. La relación que exista entre ambos no tiene tanta importancia pues a lo mejor ya se conocen desde hace tiempo o probablemente llegue por primera vez a su vida junto a los problemas. Pero, todo ello, son meros condicionantes, ya que, a partir de ese momento, este sabio se convertirá en el mentor del protohéroe. Será él o ella quien lo guíe de una manera u otra hacia el peligro cruzando el umbral que separa el mundo conocido del desconocido.

Este primer desafío será fundamental en su viaje, pues será el que separe al héroe del mero aspirante. Desde el momento en que dé ese primer paso hacia el nuevo mundo, deberá afrontar retos y adversidades por los que nunca antes había pasado pues, a partir de este momento, ya no hay marcha atrás.

Durante sus primeros viajes por estas nuevas tierras, el héroe se encontrará nuevos compañeros y aprenderá diferentes habilidades que lo irán fortaleciendo e instruyendo de forma imperceptible para los retos que lo aguardan. El mentor que conoció en su ciudad o aldea puede acompañarlo y guiarlo a través de estas sendas hasta que llegue un momento en el que se separen, tal vez a causa de una situación lógica o tal vez de forma trágica.

Sin embargo, su peregrinaje por estas tierras le mostrarán también la cara más oscura de su destino pues ante él se presentará por primera vez su verdadero enemigo. Aunque puede que el primer conflicto que le hizo abandonar la comodidad de su hogar estuviera relacionado con su presencia, será en este momento cuando conozca de primera mano de lo que es capaz de hacer este terrible adversario.

Sin que el héroe se dé cuenta, el villano representará el contraste del héroe, su antítesis en todos los sentidos. A medida que vaya conociendo más datos sobre él, se medirán el uno al otro, haciendo que el joven se cuestione sus principios, los motivos que lo mueven y su propio código moral. El villano forzará al héroe hasta sus límites ejerciendo una presión continua a lo largo de todo el viaje.

El villano representará el contraste del héroe, su antítesis en todos los sentidos

Con cada nuevo paso, se irá adentrando más y más en este nuevo mundo, sintiéndose más a gusto y conociendo las normas y las bases que lo rigen. Para entonces probablemente se haya emparejado con un grupo de buenos y dispares compañeros, conocido ciudades y emplazamientos y aprendido nuevas habilidades que antes desconocía.

Durante este paso el héroe, cada vez más maduro, se irá aventurando en busca de sí mismo y se enfrentará con sus más terribles pesadillas para poder vencerlas. Algunas de ellas tendrán nombre y se convertirán en villanos que lo persiguen y que estén bajo las órdenes del mal mayor, pero otras serán sus miedos internos que condicionan sus decisiones e impiden que se convierta en la persona que se espera.

Es por ello que, después de haber avanzado en sus viajes, se presentará ante él el punto de inflexión en el que deberá enfrentarse a aquello de lo que ha estado huyendo. Este será un momento crítico en su historia pues supondrá luchar por primera vez directamente contra el mal y probablemente contra la muerte. La batalla será dura y no siempre ganará, pues tal vez sus miedos aún son demasiado fuertes como para imponerse sobre su enemigo. Sin embargo, tras este combate, ya sea el vencedor o el vencido, ese joven que un día salió de su pueblo natal se dará cuenta de que es él el héroe al que todo el mundo está esperando. Puede que no sea el más fuerte, ni el más habilidoso, ni el más inteligente; pero él es el elegido.

Ya no es el mismo joven que una vez caminaba junto a ellos

De esta manera, agotado tras la batalla, el héroe encontrará su “espada” o mejor dicho su “tesoro”, ya sea un arma, un nuevo conocimiento sobre su enemigo, la muerte de un compañero, un nuevo poder, el amor que lo mueve o incluso una iluminación. Con ello, el héroe estará obligado a regresar y terminar todo lo que empezó. Tal vez deba regresar al mismo lugar desde el que partió o tal vez deba de volver a enfrentarse contra su adversario pero, a diferencia de lo que ocurrió antes, su destino final lo espera.

Ahora ambos están en igualdad de condiciones. El ahora verdadero héroe ha abandonado todos los miedos que lo atenazaban y le impedían avanzar y ahora, cara a cara, deberá afrontar su destino y encararse con su enemigo una vez más. Se le pondrá a prueba de todo lo que ha aprendido durante su viaje y en el clímax de la batalla, tal vez desvanecida toda esperanza, el héroe saldrá victorioso.

A partir de ese momento y, cuando retorne a su hogar, sus iguales lo mirarán diferente. Ya no es el mismo joven que una vez caminaba junto a ellos, retraído y taciturno o a lo mejor altanero y orgulloso. Todas sus experiencias y sus viajes lo han cambiado para siempre. Ya no es un muchacho, ahora es un líder.

Es por ello que, si en algún momento necesitas a un héroe, ante todo no te conviene precipitarte. Tal vez pienses que necesitas a un luchador, o a un caballero, o a un intelectual; pero no debes cegarte con características meramente superfluas. El verdadero héroe yace en el interior, oculto entre la gente, y tan solo busca el viaje que lo haga salir a la luz.