La ropa de nuestros «ancestros»

La ropa de nuestros «ancestros»

Hoy vamos a hablar de la historia de la ropa, pero no de moda, sino de antropología evolutiva: ¿cuándo y cómo apareció la ropa en nuestra especie?

En primer lugar, imagínate a un australopiteco. ¿Qué ropa lleva? ¿Y un agricultor del Neolítico?

En Twitter puedes ver algunas respuestas que recibí (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, etc.). Probablemente, hayas dejado desnudo al australopiteco, pero has vestido al agricultor. Pero, ¿qué pasaba en medio?

 

image00

image05

 

Izquierda: Visión artística de australopitecos caminando. Fuente.
Arriba: Visión artística de un grupo de neandertales haciendo fuego y comiendo. Fuente: Nature News.

 

image01image04La verdad es incómoda: no se sabe muy bien. Ahora bien, hay evidencias genéticas (¡sí, genéticas!) y arqueológicas. Por ejemplo, las agujas más antiguas encontradas son como las de la izquierda, con unos 25 mil años. Aunque podrían ser hasta 50 mil. También hay figurillas siberianas como la de la derecha, de hace 24 mil años, que confirmarían la existencia ya en aquel momento de vestidos (interpretación que hacen los expertos, a pesar de que solo con el dibujo esto no es evidente).

Respecto a la genética, tenemos indicios de cuándo apareció la ropa a partir de una especie que nos acompaña, aunque no seamos (normalmente) muy consciente de ella… ¡Los piojos! En particular, de los piojos corporales, que no del pelo. El tiempo de separación de los piojos corporales, específicamente humanos, de los piojos capilares, ancestrales y comunes a otras especies anfitrionas, podría indicar cuándo apareció la ropa.

image03Esto se debe a que el piojo corporal pone sus huevos en la ropa, mientras que el piojo del pelo lo hace en… el pelo., claro. De esta manera, es posible que fuera necesaria la aparición de la ropa para la separación de estas subespecies, y que por tanto esta pudiera darnos un límite temporal, del tipo que los historiadores denominan ante quem: cuando aparecieron los piojos de la ropa, ya aparecía la ropa. También es posible que las subespecies de piojos se separaran antes del origen de la ropa y ambas convivieran felizmente en el pelo, pero esto parece improbable, entre otras cosas porque entonces habría que buscar un factor externo para esta separación. Dando por buena esta hipótesis, la ropa habría aparecido hace 110 mil años.

En cualquier caso, no sabemos qué cosían los humanos ancestrales: ¿pieles de un solo animal? ¿De muchos? ¿Usaban los neandertales tejidos diferentes de los que usaban los Homo sapiens sapiens? ¿Afectó esto a su extinción?

Hace poco se han publicado  dos artículos que responden a estas preguntas.

En el primero, investigadores  de Canadá y EEUU analizaron los huesos de los que podría estar hecha la ropa sápiens y neandertal. En concreto, miraban si, en yacimientos de cada (sub)especie humana, había más huesos de una u otra familia de mamíferos. Resultado: los sápiens aparecían con más huesos de cánidos (la familia de los perros, lobos, etc.), lepóridos (familia de conejos y liebres) y mustélidos (que incluye a las marmotas, nutrias, tejones, martas, visones, glotones, hurones…).

Según la interpretación de los autores, la abundancia de algunas de estas familias indicarían que los sápiens nos vestíamos con su pelo  y que, por tanto, los sápiens habríamos inventado ya la “ropa”, a diferencia de los neandertales, que simplemente usaban «pieles». Se trata, en particular, de los cánidos y los mustélidos, ya que el pelaje de estos se usa más como abrigo en las sociedades que hoy en día viven en climas fríos.

image02El segundo estudio actual de historia de la ropa del que hablaremos analiza el ADN de las pieles del famoso Ötzi, el “hombre de hielo tirolés” encontrado en 1991 en los Alpes, que acabaría descubriéndose como una momia conservada naturalmente durante más de 5000 años.

Ötzi ya era un hombre moderno, y lo que cuentan sus pieles es que, cuando él vivía, ya había avanzado la tecnología de la confección. La mayor parte de las pieles que lleva son de animales domésticos, aunque quedan algunas de salvajes, como se aprecia en la imagen de la derecha, del CSIC.

Esto nos enseña que, un poco después del Neolítico, los humanos ya escogían diferentes animales específicamente para cada uso textil. Esta especialización es la que fue evolucionando y acabaría dando lugar a los distintos tipos de tejidos y tipos de ropa que tenemos hoy en día.

Como ven, diferentes tipos de evidencias, arqueológicas, genéticas, de otras especies animales… pueden informarnos de cómo ha sido la historia de nuestra propia especie, lo que aquí nos gusta llamar nuestra Macrohistoria. Sigan atentos, la seguiremos contando en Terrae.


La imagen de cabecera representa una visión artística de la famosa australopiteca Lucy en vida. Tomada de The Independent, crédito original para Dave Einsel/Getty Images.